Nuevo informe de Cotec pone cifras a la gran paradoja de la compra pública innovadora en España

La compra pública lleva años señalándose como una de las grandes palancas para impulsar la innovación. Sin embargo, hasta ahora faltaban datos sólidos para saber si realmente estaba cumpliendo ese papel. El nuevo índice presentado por la Fundación Cotec para la Innovación llena ese vacío… y el diagnóstico es contundente.


La compra pública lleva años señalándose como una de las grandes palancas para impulsar la innovación. Sin embargo, hasta ahora faltaban datos sólidos para saber si realmente estaba cumpliendo ese papel, y el nuevo índice presentado por la Fundación Cotec para la Innovación llena ese vacío.

Cuando el discurso innovador no se traduce en decisiones reales

El informe introduce un índice pionero para medir la compra pública de innovación (CPI) a partir del análisis de 9,5 millones de contratos públicos europeos. Su principal conclusión es tan clara como incómoda:
solo el 0,03% de la contratación pública española presenta evidencias sólidas de innovación, por debajo de la media europea y muy lejos del 20% recomendado a nivel comunitario.

El dato no cuestiona el potencial de la CPI, sino su aplicación real. La innovación aparece mencionada, pero rara vez se convierte en un criterio decisivo.

Medir para gobernar: la gran aportación del índice

Hasta ahora, la CPI se movía en un terreno ambiguo: buenas intenciones, pocos indicadores comparables. El índice de Cotec cambia las reglas al proponer una metodología objetiva y replicable, basada en técnicas de análisis masivo de datos y procesamiento del lenguaje.

El sistema clasifica los contratos en cuatro niveles de exigencia, desde menciones mínimas de innovación hasta evidencias claras y estructurales. Esta gradación permite comparar países, regiones y sectores, y distinguir entre innovación real y meramente declarativa.

Innovación vs precio: el nudo del problema

Uno de los aprendizajes más relevantes del informe es la persistente tensión entre innovación y precio. Allí donde el precio sigue dominando la adjudicación, la innovación queda relegada a un segundo plano. Cuando su peso aumenta, aparecen contratos más sofisticados, vinculados a I+D, servicios tecnológicos, ingeniería o digitalización avanzada.

El índice permite, por primera vez, identificar dónde la compra pública actúa como demanda tractora de innovación… y dónde no.

España: presencia formal, impacto limitado

España muestra un comportamiento desigual. Se sitúa en valores cercanos a la media europea en niveles de exigencia bajos, pero cae de forma abrupta cuando se aplican criterios más estrictos. El patrón es claro: la innovación se menciona, pero rara vez se integra de forma estructural en la toma de decisiones.

Esto apunta a una oportunidad clave para políticas públicas, administraciones y agentes de innovación: no basta con hablar de CPI, hay que diseñarla, ejecutarla y medirla mejor.

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