CRUE, CEOE y la Cámara de Comercio sellan una alianza para hacer visible lo que las universidades españolas ya aportan a la economía

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas ha convertido la transferencia de conocimiento en su apuesta estratégica más visible de 2026. Con dos acuerdos firmados en pocas semanas —uno con la CEOE y otro con la Cámara de Comercio de España— el sistema universitario español intenta resolver un problema que no es de capacidad sino de visibilidad: las universidades generan más conocimiento del que llega al tejido productivo, y la distancia entre ambos mundos sigue siendo mayor de lo que debería. El proyecto Transferencia e Impacto Social, impulsado por CRUE y liderado por el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Julián Garde, es el eje de esta ofensiva. Su punto de partida es claro: las universidades españolas generan más del 80% de la producción científica del país, con un crecimiento del 62% en la última década, pero la conversión de esa actividad en innovación empresarial concreta sigue siendo el eslabón más débil del sistema.

Dos acuerdos, un mismo objetivo

El primero de los convenios fue rubricado por el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el propio Julián Garde en el marco de las jornadas sobre gobernanza colaborativa Universidad-Empresa organizadas en la Escuela de Negociación Empresarial. El acuerdo busca reforzar la difusión del proyecto y favorecer una conexión más estrecha entre las universidades y el tejido empresarial, ofreciendo al personal docente e investigador un espacio para dar visibilidad a sus proyectos de transferencia y facilitar nuevas colaboraciones.

El segundo convenio fue firmado entre Garde y José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, con idéntica orientación: impulsar la colaboración en transferencia de conocimiento, ciencia, investigación e innovación entre universidades y empresas. La Comisión Universidad-Empresa de la Cámara, coordinada por Antonio Abril, tiene entre sus objetivos explícitos reforzar la transferencia y la valorización de los resultados de la investigación universitaria para su aprovechamiento productivo por parte de las empresas.

Una plataforma con más de 200 proyectos y tres audiencias

El proyecto Transferencia e Impacto Social se articula en torno a una plataforma digital alojada en la web de CRUE que organiza sus contenidos en torno a tres públicos clave: investigadores que quieren visibilizar su trabajo, empresas que buscan conocimiento y soluciones aplicables, y sociedad en general interesada en entender qué hace la universidad más allá de la docencia.

El catálogo acumula ya más de 200 proyectos universitarios con potencial de transferencia, una parte significativa de ellos con resultados protegidos mediante propiedad intelectual. La plataforma se complementa con una newsletter mensual y un comité de seguimiento que involucra a los principales actores del sistema.

El marco europeo y la Estrategia Española de Ciencia

Los acuerdos se producen en un contexto normativo favorable. La Recomendación del Consejo de la UE de diciembre de 2022 define la transferencia de conocimiento como el proceso de creación de valor social y económico a partir de la investigación, y la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación la recoge como vector esencial hacia la prosperidad y el bienestar social.

Lo que el proyecto de CRUE añade a ese marco teórico es algo más concreto: la convicción de que el problema no es normativo ni presupuestario, sino de conexión. Los investigadores involucrados en actividades de transferencia —según estudios del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna— están dispuestos a comprometer tiempo y recursos intelectuales en estas actividades porque les aportan valor en la docencia, exposición a problemas prácticos y experiencia técnica. El incentivo existe. Lo que ha faltado es la arquitectura que lo haga visible y operativo.

Valor añadido Brújula: Un catálogo de conocimiento no es transferencia: es el punto de partida

Hacer visible lo que las universidades generan es necesario. Pero conviene no confundir visibilidad con transferencia, porque son dos problemas distintos que requieren soluciones distintas. Una plataforma con 200 proyectos accesibles resuelve la primera parte del problema: que empresas e investigadores no se encuentran porque no saben que existen. Lo que no resuelve es lo que ocurre después del encuentro. La transferencia real empieza justo donde termina el catálogo: cuando una empresa decide apostar por una tecnología que aún no está probada en su sector, cuando un investigador tiene que negociar una licencia sin saber cómo, cuando hace falta capital para llevar un resultado de laboratorio a una prueba de concepto y no hay ningún instrumento disponible para financiarla. Esos pasos no los resuelve ninguna plataforma digital, por bien diseñada que esté. Los resuelven intermediarios con capacidad técnica, financiación orientada a la fase de validación y un marco de incentivos que reconozca la transferencia como parte del trabajo del investigador, no como una actividad paralela que hace quien tiene tiempo. El acuerdo entre CRUE, CEOE y la Cámara de Comercio es una buena noticia. La pregunta es si generará la infraestructura operativa que la transferencia necesita, o si quedará como otro marco de intenciones bien firmado.

Más información aquí.

Compartir ubicación

En las mismas coordenadas