Un mercado más activo… y más selectivo
Según el último informe del Observatorio de Startups, elaborado por la Fundación Innovación Bankinter, la inversión en startups en España alcanzó los 3.108 millones de euros en 2025. Aunque el volumen total se reduce ligeramente respecto al año anterior, el número de rondas crece un 11%, hasta las 376 operaciones.
Este comportamiento refleja un ecosistema más dinámico, pero también más contenido: más operaciones, de menor tamaño, y una clara apuesta por la eficiencia del capital.
La madurez desplaza a la fase temprana
El ajuste se observa con claridad al analizar las fases de financiación. El capital se concentra en startups más maduras, con modelos validados y menor incertidumbre tecnológica o de mercado.
Este desplazamiento no es coyuntural. Responde a un contexto en el que los inversores priorizan rentabilidad, tracción y capacidad de ejecución frente a apuestas tempranas con alto riesgo.
Megarrondas y efecto tractor
Aunque solo representan una pequeña parte de las operaciones, las megarrondas concentran casi la mitad del capital invertido. El ecosistema avanza impulsado por un reducido número de compañías con proyección internacional, que actúan como tractoras del conjunto del mercado.
La lectura es clara: el sistema premia a quienes ya han superado las fases más críticas de desarrollo y validación.
Ciencia y tecnología, sí… pero cuando escalan
El informe confirma también un desplazamiento sectorial. Software e inteligencia artificial lideran por volumen, seguidos de biotech y life sciences. Sectores de base científica ganan peso, pero solo cuando logran traducir conocimiento en proyectos escalables.
Para la transferencia de conocimiento, el mensaje es contundente: no basta con generar innovación, es necesario acompañarla hasta niveles de madurez que el mercado entienda y valore.