España y México apuestan por una tercera vía digital basada en modelos abiertos y cooperación tecnológica

España y México han formalizado un memorando de entendimiento en materia de inteligencia artificial, supercomputación, conectividad y ciberseguridad. El acuerdo, firmado el 4 de septiembre en Ciudad de México por el ministro Óscar López y el director de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones de México, José Antonio Peña Merino, incorpora un plan de acción y un cronograma concreto para materializar la cooperación bilateral.

El marco ideológico del acuerdo es tan relevante como su contenido técnico. El ministro López lo formuló con claridad: «México y España podemos y debemos ser la tercera vía digital», una vía que apuesta por datos interoperables, modelos abiertos y cooperación en supercomputación, frente a los modelos cerrados que dominan la esfera tecnológica global.

Un acuerdo con sustancia técnica y proyección estratégica

Las áreas de colaboración cubren un espectro amplio: inteligencia artificial, supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, digitalización de servicios públicos, identidad digital, formación en capacidades digitales y uso de tecnologías para la gestión de desastres naturales y el cambio climático.

El acuerdo no parte de cero. Se apoya en una trayectoria de colaboración bilateral previa que incluye el memorando firmado en 2024 entre el INCIBE español y el Instituto Federal de Telecomunicaciones de México, y los acuerdos del Barcelona Supercomputing Center (BSC) con instituciones científicas mexicanas. Uno de estos últimos sentó las bases para integrar el sistema de supercómputo de América Latina en el ecosistema europeo EuroHPC, y tiene un correlato concreto en la supercomputadora Coatlicue, que México está construyendo con participación del BSC.

La economía digital española como plataforma de exportación

La visita ministerial incluyó un recorrido por las instalaciones de dos empresas españolas con presencia destacada en México. Veridas, especializada en identidad digital, biometría y prevención del fraude, y el Centro de Ciberseguridad de Indra, segundo centro de operaciones de ciberseguridad de la compañía a nivel mundial, ilustran el tipo de tecnología que España está proyectando en el mercado latinoamericano.

López subrayó el peso creciente de la economía digital en el PIB español, que ya representa el 27% del total, y reformuló el perfil exportador del país: «España ya no exporta solo hoteles, constructoras o renovables. Ahora exportamos tecnología segura y confiable».

Supercomputación como eje de la diplomacia tecnológica iberoamericana

La colaboración en supercomputación ocupa un lugar central en el acuerdo y es el ámbito donde la cooperación entre ambos países tiene mayor recorrido acumulado. El BSC actúa como nodo de conexión entre el ecosistema europeo de supercomputación y las capacidades emergentes de América Latina, una posición que España ha construido de forma deliberada en los últimos años y que este acuerdo consolida.

El programa de cooperación contempla desarrollo conjunto de proyectos, intercambio de información y buenas prácticas, visitas mutuas y participación conjunta en conferencias y simposios. La ministra de Ciencia mexicana y otras instituciones académicas del país participarán en el despliegue de las iniciativas acordadas.

La visita concluyó con una conferencia magistral del ministro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la institución de educación superior más grande e influyente de México y una de las más relevantes del mundo hispanohablante.

Valor añadido Brújula: España exporta tecnología, pero el relato va por delante de la estructura

Que el ministro de Transformación Digital pueda decir en la UNAM que España exporta tecnología segura y confiable es, en sí mismo, un dato relevante. Hace una década, esa frase habría sonado a aspiración; hoy tiene casos concretos detrás: el BSC conectando ecosistemas de supercomputación a ambos lados del Atlántico, Indra operando su segundo mayor centro de ciberseguridad mundial desde México, Veridas compitiendo en identidad digital en mercados internacionales. El cambio de perfil exportador es real. La pregunta es si la estructura que lo sostiene es tan sólida como el relato que lo anuncia. España sigue siendo un innovador moderado según los estándares europeos, con una inversión privada en I+D que no termina de despegar y una transferencia tecnológica que funciona mejor en los titulares que en los indicadores. Exportar tecnología desde una base de I+D todavía débil es posible, pero tiene un techo. El siguiente paso no es firmar más acuerdos de cooperación tecnológica, sino asegurarse de que el tejido innovador doméstico es suficientemente profundo para sostener la ambición internacional que España ya está proyectando.

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